Desde TDG Ibernavitas valoramos muy positivamente la publicación del resultado definitivo de la convocatoria de ayudas al almacenamiento energético impulsada por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO). Este programa supone un paso decisivo para reforzar la integración de energías renovables, mejorar la flexibilidad del sistema eléctrico y avanzar hacia un modelo energético más resiliente y competitivo.
La convocatoria, financiada con 818,3 millones de euros procedentes del FEDER 2021-2027, permitirá el desarrollo de 126 proyectos de almacenamiento energético distribuidos por todo el territorio nacional. El elevado interés del sector —con 1.750 solicitudes presentadas— ha llevado a incrementar en casi un 17 % el presupuesto inicialmente previsto, reflejando la madurez tecnológica y el fuerte dinamismo del mercado del almacenamiento en España.
Predominio del almacenamiento hibridado con renovables
El grueso de los proyectos seleccionados corresponde a sistemas de almacenamiento hibridados con generación renovable, que concentran 69 expedientes. A estos les siguen los proyectos de baterías independientes (standalone), con 39 iniciativas, y en menor medida el almacenamiento térmico (15 proyectos) y la hidroelectricidad de bombeo (3 proyectos).
En conjunto, estas actuaciones aportarán 2,2 GW de potencia adicional y 9,4 GWh de capacidad de almacenamiento, cifras que refuerzan de forma significativa la capacidad del sistema eléctrico para gestionar la variabilidad de las energías renovables.
La solar fotovoltaica y la eólica lideran claramente los proyectos hibridados, confirmando el papel del almacenamiento como tecnología habilitadora para maximizar el aprovechamiento de estas fuentes, reducir vertidos y desplazar generación fósil en los momentos de mayor demanda.
Un impulso clave para la flexibilidad y la descarbonización
Una vez en operación, estas instalaciones permitirán:
- Incrementar la flexibilidad y estabilidad de la red eléctrica.
- Facilitar una mayor penetración renovable en condiciones de seguridad.
- Reducir los costes del sistema y de la energía final.
- Avanzar en la descarbonización y la reducción de la dependencia de combustibles fósiles.
Desde TDG Ibernavitas destacamos que el almacenamiento no es solo una infraestructura complementaria, sino un elemento estructural del nuevo modelo energético, alineado con los objetivos del PNIEC y del plan REPowerEU.
Reparto territorial orientado a la cohesión
El diseño del programa FEDER prioriza la cohesión socioeconómica y el desarrollo equilibrado entre regiones. Por ello, los fondos se han asignado por comunidades autónomas, favoreciendo especialmente a aquellas consideradas menos desarrolladas o en transición.
Andalucía lidera el número de proyectos seleccionados (31), seguida de la Comunitat Valenciana (15) y Galicia (11). Castilla y León, Cataluña, Canarias, Extremadura, Castilla-La Mancha, Aragón y la Comunidad de Madrid concentran también una parte relevante de las actuaciones, con presencia adicional en el resto de comunidades.
Este reparto territorial refuerza la creación de valor local, el empleo cualificado y el desarrollo de cadenas industriales vinculadas al almacenamiento energético.
Plazos, financiación y anticipos
Los proyectos deberán ejecutarse en un plazo máximo de 36 meses, estando finalizados antes del 31 de diciembre de 2029. Para facilitar su desarrollo, los beneficiarios podrán solicitar anticipos de hasta el 100 % de la ayuda concedida, una medida clave para mejorar la bancabilidad y acelerar la puesta en marcha de las inversiones.
La gestión del programa corre a cargo del IDAE, consolidando su papel como actor central en el despliegue de tecnologías clave para la transición energética.
Almacenamiento: pilar estratégico del sistema energético
Estas ayudas se suman a anteriores programas financiados con fondos Next Generation EU, que ya han movilizado más de 730 millones de euros en almacenamiento hibridado, independiente, térmico, bombeos reversibles, I+D e iniciativas en sistemas insulares.
Desde TDG Ibernavitas consideramos que este impulso sostenido al almacenamiento energético no solo acelera la transición energética, sino que fortalece la base industrial europea, favoreciendo la fabricación, integración y operación de soluciones avanzadas de almacenamiento.
España sigue así la senda ya recorrida por los sectores eólico y fotovoltaico, consolidándose como un país con capacidad tecnológica, industrial y operativa para liderar el nuevo sistema energético limpio, flexible y resiliente que demanda Europa.


