Ante la búsqueda de soluciones de respaldo, es común evaluar el SAI y el BESS como soluciones equivalentes. Sin embargo, operan en dimensiones distintas. Mientras un SAI está diseñado para aportar potencia durante minutos, un BESS está diseñado para gestionar energía durante horas.
Confundir sus alcances conlleva perder la oportunidad de convertir el sistema de protección en una herramienta capaz de gestionar la energía transformarla en un activo.
Lo que un SAI no puede hacer
La autonomía de un SAI se mide en minutos, un margen operativo pensado para el apagado seguro de los equipos o para la conmutación a una fuente auxiliar. Si la interrupción del suministro supera ese umbral, la instalación se queda sin respaldo energético.
Esta cobertura suele estar vinculada a grupos electrógenos diésel. Actualmente los altos y volátiles precios del combustible, sumados a las pruebas de arranque y el mantenimiento del motor suponen asumir un coste estructural elevado. Un grupo electrógeno es un gasto fijo y pasivo que permanece inactivo el 99% del tiempo y que no genera ningún retorno económico fuera de la contingencia.
Un gasto frente a un activo rentable
Aquí es donde entra en juego el sistema de almacenamiento de energía en baterías (BESS). A diferencia del generador, no requiere combustible y su autonomía se mide en horas. Pero la verdadera diferencia no está solo en la duración del respaldo, sino en el modelo de negocio.
Un BESS, además de proporcionar respaldo energético, permite gestionar la energía de la planta a través de:
- Peak shaving (reducción de picos de potencia): Recorta los picos de demanda para evitar penalizaciones en la factura eléctrica.
- Arbitraje energético: Almacena energía en las horas valle o a través de la fotovoltaica para consumirla en las horas punta.
- Gestión inteligente: A través de nuestro EMS (Energy Management System), el sistema decide en cada momento cuándo cargar, cuándo descargar y cómo maximizar el ahorro.
Un BESS es una herramienta que permite convertir el gasto energético en un activo y acelerar el retorno de la inversión.
¿Puede un BESS sustituir a un SAI?
El tiempo de conmutación ha sido, hasta ahora, un punto débil del BESS frente al SAI en términos de respaldo energético. En TDG Ibernavitas, junto a IEQSY, hemos resuelto esta limitación con una solución de conmutación estática que opera sin paso por cero en menos de 150 milisegundos.
En la práctica, esto significa que el BESS asume la carga de la planta en un tiempo que garantiza que los PLCs y las cargas sensibles no se vean afectados por el corte de red, actuando igual que un SAI, pero sin las limitaciones de autonomía ni el coste del diésel. Con esta tecnología, el BESS deja de ser un complemento del SAI para convertirse en un sustituto directo, uniendo la protección instantánea con la rentabilidad de un activo energético.
¿Cuándo merece la pena dar el salto?
Si tienes un proceso industrial que no puede parar, si estás pagando penalizaciones por exceso de potencia o si estás alimentando tu fábrica con diésel cuando falla la red, necesitas un BESS.
Diseñamos, fabricamos y operamos el sistema completo. Y lo respaldamos con contratos de mantenimiento a largo plazo (LTSA) para asegurar el rendimiento durante toda la vida útil del activo.
Si estás valorando instalar un SAI o un generador diésel, antes de invertir en un sistema que solo genera gastos, analicemos si un BESS puede darte la misma protección y, además, mejorar tu factura eléctrica. Podemos estudiarlo con nuestro servicio de prefactibilidad.
